lunes, 1 de marzo de 2010

Dificultades en la consolidación de los países americanos



Cuando comenzó el siglo XIX, la lucha por la independencia de las colonias iberoamericanas era infructuosa; resulto ser un proceso complejo, ha veces contradictorio y muchas veces sofocado violentamente por la corona.
Había muchas inconformidades en las colonias americanas, también había un enorme miedo a la revolución.
Había una contradicción interna ya que existía la necesidad de una autonomía, al mismo tiempo que un apego a la tradición de obediencia y amor hacia la familia real.
Las innumerables batallas por la independencia empezaron a tener un éxito que se vio acompañado de los retos que dejan los movimientos armados al interior de cada país; la pacificación, la solución de los conflictos de interés internos, la reconstrucción económica y la construcción de aparatos estatales que garantizan la gobernabilidad.
Si bien, la ruptura de América con España, y en el caso de Brasil con Portugal quedo muy clara la consumación de la independencia; la pacificación y la estabilidad política no se realizaron. El pensamiento federalista de Simón Bolívar fracaso y en su lugar se produjeron separaciones, luchas internas y dictaduras, en algunos casos, férreas.
A pesar de que la mayoría de las formas de gobierno eran republicanas y constitucionales, se vieron constantemente deformadas por gobernantes que impusieron dictaduras en la región, es decir, gobiernos en los que ellos centralizaban el poder, la toma de decisiones y limitaban las libertades individuales.
Las luchas internas comúnmente eran protagonizadas por grupos conservadores y grupos liberales.
Conservadores: formados por lugartenientes y por miembros del clero que anhelaban continuar con la monarquía del pasado.
Liberales: eran un grupo heterogéneo que tenía en común las aspiraciones de igualdad social y libertades políticas, jurídicas y religiosas, además de que se pronunciaban por el cambio y la modernización.
También se enfrentaron dos visiones en la forma de gobierno: los centralistas y los federalistas.
Simon Bolivar fracasa con su pensamiento federlista.

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